Exclusive Magazine es una revista trimestral de estilo de vida en la que colaboramos. Se publica en papel en exclusiva para los socios el Club de Vinos El Corte Inglés y de Viajes El Corte Inglés, pero la puede consultar todo el mundo en Im-media. En el último número, Exclusive Magazine 13, nuestros tres entrevistados se explayaron hablándonos de sus experiencias veraniegas (recuerdos de infancia, viajes soñados, platos preferidos…) y por limitaciones de espacio tuvimos que dejar fuera casi la mitad de las respuestas. Como pensamos que pueden resultar inspiradoras, las publicamos aquí ahora. Y vosotros, ¿qué planes tenéis para este verano?

Maribel MedinaMaribel Medina, escritora

¿El verano es la mejor época del año?

Si tuviera que elegir una estación elegiría la primavera. Me encanta, es una época de promesas: los campos se siembran, los jardines florecen, hay más luz solar y los días son más cálidos.

¿Qué planes tiene para este verano?

El mes de julio lo pasaré en el Pirineo navarro, donde he alquilado una casa. Y en agosto iré a Irlanda, concretamente a Kilconnell, un pequeño pueblo donde transcurre una parte de mis novelas.

¿En verano suele viajar lejos, volver al pueblo, trabajar, practicar el dolce fare niente…?

Los viajes lejanos los realizo en otra estación, cuando los lugares están menos masificados. El verano lo dejo para escribir, relajarme, cenar a la luz de las estrellas con un buen vino y pensar que la felicidad es eso.

¿Qué no falta nunca en su maleta?

El e-book si viajo en avión, el libro en papel si voy en coche o en tren. Si no tengo qué leer me aburro y puedo volver loco a quien me acompañe.

¿Tren, barco o avión?

Me gusta el avión por su rapidez y, depende el destino, alquilar un coche para moverme con libertad.

Una sugerencia para el que se queda de rodríguez en la ciudad.

Soy una persona de gustos sencillos, así que contaré lo que hago cuando me quedo en la ciudad en verano: quedar con los amigos. Siempre hay alguno y no hay nada mejor que tomarte unos vinos en buena compañía. Por fortuna en verano se multiplican los eventos nocturnos al aire libre y creo que es perfecto para terminar el día con una sonrisa.

Una escapada corta para quien no tenga mucho presupuesto.

Animo a cualquiera a realizar el Camino de Santiago. Se puede hacer en etapas, da igual los días, meses o años que se tarde. No importa si se es una persona religiosa, deportista o solitaria; da igual si va en silla de ruedas, andando o en bicicleta… Las vivencias y los paisajes son inolvidables.

El viaje soñado.

Primero elegiré uno que me impactó: Islandia. Es un país pequeño, accesible y a tan solo cuatro horas de avión. Es una tierra plagada de volcanes, géiseres, glaciares y cascadas impresionantes. Su naturaleza indómita y su belleza tan virgen te hacen retroceder al principio del mundo, cuando todo estaba por crear. Segundo, un viaje por realizar: Argentina. Me encantaría recorrerla de norte a sur. Desde las cataratas de Iguazú hasta la Patagonia. Debe de ser un viaje espectacular.

¿Qué se llevaría a una isla desierta?

Un barco a motor o, mejor, un transatlántico, para que cuando desee escapar lo haga con todas las comodidades. No me atrae demasiado la idea de la playa desierta.

¿Dónde le gustaría vivir si tuviera que mudarse?

En Estados Unidos, más concretamente en la zona de Nueva Inglaterra. Mi marido tuvo la posibilidad de trabajar allí de bombero y lo barajamos seriamente, pero al final ganó la baza de la comodidad. Eso de mudarse me parece un poco estresante…

¿Cuál es el mejor recuerdo veraniego de su infancia?

El olor de la tierra mojada después de la lluvia en un pueblo de Castilla la Mancha; beber agua fresca recién sacada del pozo de mi abuela; el sabor de la libertad, en Pamplona vivía encorsetada, pero en el pueblo no paraba en casa. Corría descalza, saltaba, nadaba, en definitiva, llenaba mi verano de vida, risas y costras en las rodillas.

Alguna historia tierna, conmovedora o loca de otros veranos.

Cuando crecí dejé de ir al pueblo para pasar los veranos en la playa. Un año junto con otros chicos fundamos un club: el club de Los Mamones. Nos regíamos por unas normas concretas y teníamos un lugar donde reunirnos, un sofá verde colocado sobre la arena de la playa. Sobre él escribíamos poemas, deseos, declaraciones de amor eterno. Un día de tormenta desapareció y, con él, aquellos recuerdos de promesas futuras. A veces, todavía hoy me siento en la arena y pienso en ese sofá solitario navegando sobre aquel mar inmenso.

Su plato veraniego favorito.

La ensalada de tomate aliñada con ajo, sal y un buen aceite de oliva.

La bebida más refrescante.

El té muy frío. Lo descubrí mientras viví en la India.

¿Algún deporte, afición o pasatiempo que solo practique en verano?

Nadar y hacer la siesta. Por ese orden.

¿En qué está trabajando ahora?

Estoy sumergida de lleno en el segundo libro de la serie de Thomas Connors. Se trata de un thriller con un hecho real como telón de fondo que nos transportará a la India.

Víctor AmelaVíctor Amela, periodista y escritor

¿El verano es la mejor época del año?

El verano es la época de las ensoñaciones, de las fantasías, de las aventuras, de la posibilidad de una vida auténtica, de reconciliar el cuerpo y el alma.

¿Qué planes tiene para este verano?

Planifico un viaje para documentar la que será mi próxima novela, lo que combinaré con tiempo dedicado a lecturas y anotaciones acordes con ese trabajo. 

¿En verano suele viajar lejos, volver al pueblo, trabajar, practicar el dolce fare niente…?

Mi ideal consiste en conjugar el descanso, la excitación del descubrimiento, la alegría del conocimiento, el disfrute de los sentidos, el sumo placer del tiempo poseído, de estar dónde se quiere estar.

¿Qué no falta nunca en su maleta?

Libros, radio, libreta, bolígrafo.

¿Tren, barco o avión?

No le tengo aprensión a medio de transporte alguno, todos me parecen interesantes por algún concepto: el avión por el ahorro de tiempo, el tren por su romanticismo, el coche por su autonomía, el barco por su exotismo…

Una sugerencia para el que se queda de rodríguez en la ciudad.

Imagina que eres un turista en tu propia ciudad, un visitante pasajero, y paséate por calles, plazas y locales con ojos nuevos, como si no los conocieras.

Una escapada corta para quien no tenga mucho presupuesto.

Uno de los lugares más cautivadores y magnéticos del planeta es la península del Cabo de Creus, con Cadaqués, Port Lligat, Port de la Selva, Sant Pere de Ribes: maravilla asequible y a tiro de piedra. Y, en justa correspondencia, los Puertos de Tortosa-Beceite-Morella, donde la edad media puede saborearse todavía.

El viaje soñado.

Desde mi juventud soñé con viajar a los Mares del Sur, como en los relatos de Melville, Stevenson, Defoe, London… O como en la aventura de la Kon-Tiki, de Heyerdahl… Un sueño todavía no completado.

¿Qué se llevaría a una isla desierta?

Una sombrilla, una hamaca, libros, una nevera, un sombrero una cantimplora, gafas de sol y un hacha, por si hay que hacerse una cabaña.

¿Dónde le gustaría vivir si tuviera que mudarse?

En una casa de campo con cipreses y pozo, huerta y parra, sombra y alberca, y un río limpio cerca.

¿Cuál es el mejor recuerdo veraniego de su infancia?

Catar la cuajada de leche de oveja recién hecha de los pastores que volvían del campo y los traían a una casa de la plaza en la que jugábamos los niños. Y aventurándonos en bicicleta por caminos y campos.

Alguna historia tierna, conmovedora o loca de otros veranos.

Una tarde se nos escapó de las manos una cometa que, de niño, volaba con mi padre en la montaña, en las afueras del pueblo de Forcall (Castelló). Desapareció en los cielos. Volvimos a casa sin cometa, y tristes durante la cena. A la mañana siguiente se presentó el tío Braulio con nuestra cometa bajo el brazo: al alba, mientras labraba su campo, la vio pasar, la siguió, la atrapó por el hilo que colgaba y la bajó.

Su plato veraniego favorito.

Una ensaladilla rusa recién hecha con hortalizas recién cortadas y hervidas, con olivas, y una mayonesa recién hecha, adornada con unas tiras de pimiento rojo, y pasado todo por una hora de nevera. De postre, una tajada de una sandía dulce.

La bebida más refrescante.

Nada más apetecible y refrescante en verano que un buen gazpacho. O una buena horchata. También una jarra helada de agua con zumo de limón natural recién exprimido, mezclada con azúcar y hielo granizado.

¿Algún deporte, afición o pasatiempo que solo practique en verano?

Durante el verano me dedico a nadar en ríos y mares y piscinas todo lo que no nado durante el resto del año.

¿En qué está trabajando ahora?

En la promoción por toda España de mi última novela, Amor contra Roma (Ediciones B), ambientada en la Roma del emperador César Augusto, de cuya muerte se cumplen 2.000 años el próximo 19 de agosto.

Maica de la Carrera Maica de la Carrera, diseñadora de moda

¿El verano es la mejor época del año?

Sí, me encanta, la luz, los días largos, hacer vida en la calle… Una de las sensaciones que más me gusta es darme un baño en el mar y secarme al calor del sol.

¿Qué planes tiene para este verano?

En el verano me gusta pasar un par de semanas en la costa de Lugo, en Foz, ya que de allí es mi marido y tenemos muchos amigos y apego a esta zona. Me encanta el puerto, el olor a yodo que tiene el mar… Es una maravilla. Y después, buscando sol seguro, nos iremos una semana a Tánger. Me emociona pasear con mi marido y mis hijos por la kasba, tomarnos un té moruno en el Zoco Chico e irnos a cenar un buen cuscús al hotel Minzah.

¿En verano suele viajar lejos, volver al pueblo, trabajar, practicar el dolce fare niente…?

De camino a Galicia siempre paramos en el Bierzo, en Villar de los Barrios, donde tenemos una casa familiar solariega del siglo XVI. Allí paseamos por el Soto, el bosque que está justo detrás de la casa. A veces vemos jabalíes.

¿Qué no falta nunca en su maleta?

Un cuaderno de notas donde escribo pensamientos y versículos, hago bocetos de diseños de moda que se me ocurren, anoto sitios curiosos… También llevo siempre una tela de algodón africano, que me sirve de vestido, pareo, toalla…

¿Tren, barco o avión?

Cuando viajo por España el coche es el medio que más utilizo. Si es al extranjero, en avión, y si en el sitio que voy hay costa siempre me gusta coger un barco; me gusta mucho el contacto con el mar

Una sugerencia para el que se queda de rodríguez en la ciudad.

Vivo en la Sierra Norte de Madrid. Desde aquí hay muchas rutas para despejarse y compaginarlo con salidas al centro de Madrid, de noche por la Gran Vía, salir a cenar a las terrazas de la plaza de Olavide, o de las Comendadoras, etcétera, y ver una buena película en el cine.

Una escapada corta para quien no tenga mucho presupuesto.

Hay unos jardines preciosos en el Escorial, los Jardines del Príncipe, al lado del Monasterio, y un plan muy agradable es ir a pasar el día. La entrada es libre y puedes llevarte la comida de casa y hacer un buen pícnic. Eso sí: mantelito mono, tacitas para el café, vajilla de porcelana… En plan british. Y cuando cae el sol, tomar un chocolate con churros o una horchata en San Lorenzo.

El viaje soñado.

¡Qué difícil, hay tantos sitios preciosos…! Pienso en un momento idílico y me vienen a la cabeza las playas de corales y de estrellas de mar, arena blanca y palmeras de Zanzíbar, bañándome con los delfines, tan en contacto con la naturaleza; me parece un auténtico placer. Y si pienso en el exotismo de Tanzania, sus mercados, la exuberancia de vegetación, la gastronomía me parece más que recomendable… Y el misticismo de Japón… ¡Hay tantas diversidad de culturas y tanta riqueza! México, China, la India… No sé, me gusta todo, me cuesta elegir.

¿Qué se llevaría a una isla desierta?

Una Biblia, tener un tiempo con Dios me da poder para la vida diaria.

¿Dónde le gustaría vivir si tuviera que mudarse?

Lisboa. Es una ciudad maravillosa, tiene mar y unos alrededores increíbles, hay mucha mezcla, tradición, encanto…

¿Cuál es el mejor recuerdo veraniego de su infancia?

Me marcó mucho la primera vez que vi el mar. Tendría unos 7 años. Alquilamos en Altea un apartamento en el puerto, fuimos mis tres hermanos con mi madre y por el día íbamos a la playa a coger piedras para pintarlas en el apartamento por la noche, con la música de Richard Clayderman sonando en el radiocasete de mi hermano… ¿Cómo algo tan sencillo lo recuerdo tan feliz? También tengo muy buenos recuerdos de los campamento en Guadalajara a los que iba todo los veranos. Montábamos en canoas, nos tirábamos en tirolina y hacía muy buenas amistades.

Alguna historia tierna, conmovedora o loca de otros veranos.

Sí, hace unos meses fui por trabajo con mi hermana Laura a Senegal. Siempre solemos hacer una noche en la isla de Gorée, la llamada “isla de los esclavos”. Nos encanta la paz que se respira: aún conserva el aire colonial, es pequeña, pero está llena de artistas, buganvillas, música… La última noche, cuando ya volvíamos al hotel, entablamos conversación con tres chicas de allí que cantaban en la coral. Estuvimos horas charlando mientras la isla dormía, nos dieron un concierto en exclusiva, unas voces angelicales. Al final acabamos dándonos un baño ya de madrugada. Fue muy especial y diferente, es un ejemplo de la amabilidad de la gente allí.

Su plato veraniego favorito.

La ensaladilla rusa.

La bebida más refrescante.

El bissap, refresco típico de Senegal, lo hago mucho en verano ya que da mucha vitalidad y es muy refrescante. Se hace con la flor del hibisco seca, se deja macerar y a las veinticuatro horas lo cuelas y le añades azúcar y hierbabuena. Tiene un color rojo precioso y esta riquísimo.

¿Algún deporte, afición o pasatiempo que solo practique en verano?

Me gusta hacer algún largo en la piscina, pero me dedico más a las flores, la verdad. ¡Me encantan!

¿En qué está trabajando ahora?

En la Galería de Mamah Africa. Como diseñadora de moda especializada en el textil africano, lo que hago es mandar teñir tejidos en Senegal a una agrupación de mujeres. Son algodones maravillosos y cada paño que tiñen es como un cuadro. Mi trabajo es diseñar colecciones, desde el estampado de la tela, el patrón, etcétera, con un corte totalmente occidental. Llevo casi veinte años y desde hace un año y medio abrí junto a mi hermana este espacio donde compaginamos moda, decoración, exposiciones de arte y talleres, tanto de cocina, de tocados, cuenta cuentos, etcétera. A pesar de que no sean tiempos fáciles, ¡estoy muy contenta por hacer un trabajo tan bonito!