Mi día ha sido… como el wasabi

Cuando oímos que alguien escribe un diario, enseguida nos viene a la mente una adolescente con hormonas alborotadas y necesidad de compartir confidencias. Pero no le podemos negar una capacidad terapéutica beneficiosa para todas las edades al hecho de poner por escrito nuestros pensamientos, lo que nos obliga a ordenar las ideas y a hacer un ejercicio de autoanálisis. Por otro lado, un diario es también un buen guardián de la memoria, porque cuando nuestro inconsciente ha borrado ya algún que otro bochornoso recuerdo, ahí está la libreta mágica para dar fe de nuestro pasado.

Y cuando pensábamos que en materia de diarios personales no había nada por inventar, llega Taschen y le da una vuelta de tuerca al asunto con su Keel’s simple diary. Philipp Keel es un artista y escritor que un buen día se dio cuenta de que a los humanos nos suceden muchísimas cosas a lo largo de la vida, aunque que no siempre nos paramos a recapacitar sobre lo que han significado para nosotros.

Primero fueron All about me y All about us (la versión para parejas), con los que Keel nos daba la posibilidad de hablar sobre nuestros gustos, manías, vivencias y aspiraciones (¿Qué autores te han influenciado más? ¿Has tenido alguna vez sexo en un avión? ¿Te has hecho fotos desnudo? ¿Quieres ser enterrado o incinerado?). Ahora, con su Simple diary, podemos también definir cada una de nuestras jornadas de forma bastante curiosa (¿Cómo ha sido tu día? ¿Imprevisto, ‘verdad o acción’ o envuelto? ¿Brief, shaking like a leaf o relief?); eso sí, tenemos que justificar por qué escogemos una u otra opción, porque aunque las preguntas puedan parecer surrealistas, no vale responder al tuntún.

A medio camino entre la chorrada monumental y la psicoterapia, la verdad es que este diario puede hacernos pasar un muy buen rato, además de hacernos reflexionar sobre asuntos en los que normalmente no solemos pensar. Si encima se lo dejamos leer a alguien, el beneficio está asegurado.